BRASIL
Rio+20 impulsa agroecología
José Pedro Martins 21/06/2012
Producción orgánica se abre paso en país líder mundial en consumo de agrotóxicos.
En vísperas de Rio+20, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable desarrollada durante la tercera semana de junio en esta ciudad brasileña, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) divulgó un informe que confirma que Brasil consume el 20% de los agrotóxicos que se comercializan en el mundo, siendo el líder internacional en este sector, por delante de EEUU, con 17%. Sólo en el 2010, Brasil representó US$7.3 millardos en ventas en el mercado mundial de agrotóxicos, en comparación con $5.12 millardos en EEUU.
La información sobre la importancia estratégica de Brasil en el mercado mundial de agrotóxicos reforzó el debate sobre la necesidad de estimular la agricultura orgánica, o agroecología, que no utiliza productos químicos en su proceso de producción.
Es cada vez más inquietante la discusión sobre los efectos de los agrotóxicos en la salud de los brasileños. La propia ANVISA está estudiando la firma de un acuerdo de cooperación con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, perteneciente a la Organización Mundial de la Salud, destinado a investigar los posibles vínculos entre casos de enfermedades y la presencia de agrotóxicos en los alimentos.
En el 2011, el Ministerio de Salud registró 8,000 casos de intoxicación por agrotóxicos en Brasil. Un dato especialmente preocupante es el aumento del número de casos de intoxicación entre las mujeres, aunque los varones siguen siendo los más afectados por manipular más directamente los productos químicos.
Todos estos aspectos reforzaron el debate sobre los incentivos para la agricultura orgánica en el contexto de Rio+20. La semana previa a la conferencia, se llevó a cabo en Nuremberg, Alemania, una reunión patrocinada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), con el fin de discutir estrategias para una mayor divulgación y difusión de los productos de la agricultura orgánica, todavía situada predominantemente en los países en desarrollo.
Según la UNCTAD, en la actualidad 2 millones de agricultores orgánicos están certificados en el mundo, 80% de ellos en países en desarrollo, que también representan 73% de las áreas certificadas para la apicultura orgánica y recolección de productos vegetales cultivados en el medio silvestre. Los productos orgánicos ya estarían moviendo un comercio de $60 millardos anuales.
Pérdida de tierra fértil
La agricultura orgánica fue considerada estratégica para los dos temas centrales de Rio+20: la transición hacia la llamada economía verde y la lucha contra la pobreza. Los cuidados en el manejo del suelo, evitando el uso de productos químicos y aplicando técnicas como la rotación de cultivos, también son esenciales para uno de los principales desafíos ambientales globales de hoy, que es el deterioro de las tierras.
Se estima que millardos de toneladas de tierra fértil se pierden cada año en el planeta, generalmente transportados por los ríos, que acaban llenos de sedimentos. El manejo adecuado del suelo representa, por lo tanto, un impacto positivo en el mantenimiento de las tierras fértiles y la protección de las aguas. En Brasil, según el Programa de Calidad Ambiental de la gubernamental Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), la pérdida de tierras fértiles ya estaría alcanzando 840 millones de TM al año y va en aumento, en función de las nuevas áreas que se están abriendo para la agricultura, sobre todo en las regiones del Centro-Oeste y la Amazonia.
Nuremberg no fue por casualidad anfitrión de la reunión de la UNCTAD en la semana anterior a Rio+20. Esta ciudad ha sido escenario en los últimos años de la BioFach, la mayor feria de productos orgánicos en el mundo. En la última edición, en febrero del 2012, la feria atrajo a más de 2,500 expositores en nueve pabellones. Brasil estuvo representado por 10 empresas del sector, que integran el Proyecto Organics Brasil.
Café, cacao, azúcar morena, jugos, frutas, té, miel, licores, cosméticos y ropa fueron algunos de los productos expuestos en Nuremberg por Brasil, representando una mezcla de lo que ya produce la agricultura orgánica en el país.
A pesar de ser uno de los mayores productores agrícolas del mundo (con una producción anual de alrededor de 150 millones de TM de cereales, leguminosas y oleaginosas), Brasil todavía tiene un pequeño mercado de productos orgánicos, que sin embargo sigue creciendo, por la creciente preocupación por la salud y por los beneficios ambientales de la agricultura orgánica.
El Ecomuseo de Maranguape, en el estado do Ceará, es una de las organizaciones que incentivan la agricultura orgánica en la región nordestina de Brasil. El estímulo a un nuevo modelo agrícola constituye parte de las actividades del Ecomuseo, realizadas junto a niños y adolescentes del distrito rural de Cachoeira, como parte del Programa por la Educación Integral que promueve un estilo de vida más saludable, y es llevado adelante por la Fundación Juntos por la Educación.
El área total cultivada con orgánicos en Brasil en el 2008, por 7,250 productores certificados, fue de 1.7 millones de Ha, según datos de la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM). De ese total de tierras el 52% tenían explotaciones certificadas y el resto eran áreas en transición. El área total cultivada en Brasil en el 2008 para cosecha de granos, fue de alrededor de 46 millones de Ha. El país tiene cerca de 90 millones de Ha de áreas cultivables, lo que indica el potencial de crecimiento de la agricultura orgánica en Brasil.
Pero todavía no hay datos completos sobre el estado de la agricultura orgánica en Brasil. Esto ahora será posible con la construcción del Registro Nacional de Productores Orgánicos, previsto en la Ley de Agricultura Orgánica de Brasil del 2003, cuya reglamentación se promulgó recién en el 2007. La ley establece lo que de hecho puede ser caracterizado como orgánico.
Del productor al consumidor
Una modificación importante introducida por la ley y su normativa es la posibilidad de venta directa del productor al consumidor, por ejemplo en ferias libres, incluso si ese productor no está certificado, pero está registrado en el Ministerio de Agricultura y sigue realmente los principios de la agricultura orgánica en su propiedad.
“Esta apertura fue muy importante para estimular el sector, ya que muchos agricultores, principalmente familiares, a veces no cuentan con recursos para pagar el proceso de certificación”, dice José Antônio Azevedo Espindola, investigador del Centro Nacional de Investigación de Agrobiología de la Embrapa.
Espindola señala que la ley y su normativa también han abierto la posibilidad de que los propios agricultores, en forma organizada, verifiquen si los demás productores están siguiendo los principios de la agricultura orgánica. Ya se están produciendo, señala, experiencias comunitarias en varias partes de Brasil en ese sentido, estimulando el sector.
El aumento de la certificación, que incluye varias cuestiones técnicas, es de hecho uno de los desafíos a la expansión de la agricultura orgánica en Brasil. La certificación es realizada por las organizaciones participantes en el Sistema Brasileño de Evaluación de la Conformidad Orgánica, dependiente del Ministerio de Agricultura.
Otro de los grandes desafíos para el crecimiento del mercado es el precio de los productos orgánicos que, por razones de escala, es mayor que los alimentos producidos por la agricultura convencional. Y esa escala puede ser aumentada con un conjunto de acciones, según Espindola.
El investigador cita la necesidad de una mayor investigación, con miras a mejorar las tecnologías del sector, por ejemplo en términos de control de plagas y manejo del suelo.
Otro punto sería ampliar la difusión de los conceptos y posibilidades de la agricultura orgánica para los productores en general, a través de servicios de extensión rural y otras modalidades, “y desarrollar e implementar políticas públicas para estimular el mercado”, añade Espindola. Por ejemplo, dice, medidas como la inclusión de productos orgánicos en la merienda escolar o el menú de los hospitales podrían ayudar a acercar este tipo de alimentos al gran mercado consumidor. —Noticias Aliadas.
Compartir
Ecomuseo de Maranguape, en el nordestino estado de Ceará, promueve la agricultura orgánica. (Foto: José Pedro Martins)