Sᢡdo, 7 de Diciembre, 2019
Sección de suscriptores(as) Identificación Contraseña
AMÉRICA LATINA
Menor ritmo de crecimiento y más descontento
Óscar Ugarteche*
23/04/2015
Envíe un comentario Imprima el texto de esta página

Para su crecimiento, las  economías de América Latina presentan una acentuada dependencia económica y política,  en el sentido de subordinación, a los mercados internacionales de commodities.

La región creció entre el 2003 y el 2012 por encima de 5.5% al año, una tasa media sólo comparable a la de las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado. En ambos periodos las tasas de crecimiento estuvieron acompañadas de auges en los precios de los commodities, por tanto, se vieron reducidas cuando la demanda de commodities se vio afectada, en el primer caso por el estancamiento con inflación de los años 70 de los países del grupo de los 7 (G-7) y en el segundo por el estancamiento con deflación de la segunda década del siglo XXI.

El final del ciclo de los commodities del 2012 es atribuido por la prensa a la desaceleración de China, pero como este país crece a más de 7% mientras Europa, Japón y Estados Unidos crecen a tasas más cercanas a cero por ciento, es más creíble que esto último sea lo determinante y que además podría contagiar no sólo a América Latina y África, sino incluso al continente asiático.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en su documento informativo “Panorama de la Inserción Internacional de América Latina y el Caribe 2014”, se proyecta que “el valor de las exportaciones regionales crecerá en promedio solo 0.8% este año (2014) tras aumentar 23.5% en 2011, 1.6% en 2012 y caer 0.2% en 2013, mientras que las importaciones de la región caerán 0.6% en 2014, después de haber aumentado 21.7% en 2011 y 3.0% en 2012 y 2013”1

Menor distribución del ingreso
El auge de las décadas de los años 50 y 60 empeoró la distribución del ingreso en la región y llevó al auge de los movimientos políticos radicales de izquierda primero en Colombia, Guatemala y Cuba en los años 50 y luego en casi todo el resto de la región en los años 60 (Brasil, Uruguay, Argentina, Bolivia, Perú y Ecuador), que se vieron alimentados cuando la mala distribución del ingreso se congeló sin esperanza de mejora.  De ese proceso surgió la teoría de la dependencia y el concepto del desarrollo del subdesarrollo acuñado por André Gunder Frank.

Pasaron casi dos décadas hasta que en los años 90, se aceleró de nuevo el crecimiento como efecto de una combinación de factores que incluyen las desregulaciones, las privatizaciones y la apertura de la cuenta de capitales. De esta forma es que empezó a operar el fenómeno del triple arbitraje en América Latina. Es decir, una vez que las economías nacionales quedaron altamente interconectadas en los circuitos financieros internacionales, cualquier movimiento registrado en las tasas de interés, los tipos de cambio y los mercados de valores de las economías más grandes, provoca un efecto simultáneo en las economías de la periferia. Ya avanzada la primera década del siglo XXI, la tendencia de incertidumbre financiera en los países integrantes del grupo de los 7 (G-7) continuó, con lo cual se observó también un auge de precios considerable.

La consolidación de los mercados de derivados en marzo del año 2003 es fundamental para entender ese auge. Lo segundo es el descenso de las tasas de interés en Estados Unidos a niveles cercanos y mayores que cero en términos reales (neto de inflación) y lo tercero el impacto de la demanda de China primero, y asiática luego, que entraron como compradores e inversionistas importantes en América Latina mediante tratados bilaterales de libre comercio en un caso donde la tortuga le gana a la liebre.

Producto de esto, tras la apertura de la cuenta de capitales en los años 90, se trasladaron capitales de corto plazo a aquellos países con bolsas de valores e instrumentos de deuda en moneda nacional con altas tasas de interés. En segundo lugar, se activó el mercado de activos financieros e inmobiliarios a partir del 2000 por la falta de incentivos para invertir en Estados Unidos por las tasas de interés muy bajas en términos reales. En tercer lugar, la gran banca de inversión (demasiado grande para quebrar) comenzó a invertir a partir del 2003 en productos financieros derivados de commodities como activos financieros líquidos, empujando los precios de los commodities a niveles récord.

El fruto de todo lo anterior fue que el producto interno bruto (PIB) per cápita de la región se dividió en dos velocidades: los países de la Cuenca del Caribe más relacionados a la demanda de Estados Unidos, crecieron a una tasa media acumulada de 14.3% entre el 2003 y el 2012. Los de Sudamérica más relacionados con Asia, Europa y entre sí, crecieron a una tasa media acumulada de  43.5%. Ante el estancamiento deflacionario de Europa sin duda es la relación con Asia e intrarregional lo que permitió el impulso a estos últimos.

El estancamiento con deflación en Europa, sumado al estancamiento de Estados Unidos y de Japón tras la crisis de los años 2007/2008 y la recuperación  de las tasas de interés con tendencia al alza a partir del 2014 de Estados Unidos por la tímida recuperación esperada, ha generado una disminución de los flujos de capitales de corto plazo hacia la región, una baja en los precios de los commodities y un reajuste de los tipos de cambio, muy apreciados en toda la década frente al dólar.

El resultado es una desaceleración económica en ambos grupos de países.

Crecen protestas sociales
En Sudamérica hubo desde inicios del siglo XXI una búsqueda para resolver las injusticas del modelo neoliberal y se entró a políticas post neoliberales caracterizadas por aumentos sustantivos del gasto público, aumentos salariales y la implementación de diversos programas contra la pobreza endémica de América Latina. En este sentido, Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, Bolivia y Ecuador forman parte de este nuevo escenario. En cambio, Chile, Perú, Colombia y México se quedaron con las políticas neoliberales.

La noción de que el mercado iba a generar alto crecimiento y distribuir sus ganancias gota a gota al resto de la economía no funcionó. El proceso de privatización del Estado por su parte, se profundizó, que dicho sea de paso, no era conducente con un mayor nivel de desarrollo, entendido como un aumento sustantivo en la calidad de vida de la población, lo que implica mejoras en la provisión de servicios básicos de salud, educación y vivienda, además de una mejora en las condiciones ambientales, agua y aire, y en la calidad educativa para permitirle a las nuevas generaciones abrirse paso en medio de los cambios tecnológicos en curso.

El caso más tozudo es México donde a pesar de no haber casi crecimiento en los últimos 20 años, se persiste de manera doctrinal en las políticas y se avanza en la privatización de la energía y aparentemente de la educación pública superior, como el caso del Instituto Politécnico Nacional (IPN) de finales de septiembre del año en curso. Dicho conflicto, logró sumar el apoyo de otras universidades (UNAM, UAM, entre otras) y la sociedad en general, ante el intento de las autoridades de mermar la calidad educativa (tecnificación de los programas de estudio en detrimento de asignaturas clave para la formación de conciencias) de una de las principales instituciones de nivel superior. El caso inverso más reciente es Chile, que procede a desprivatizar las pensiones, la educación y alimentar el crecimiento desde los salarios aceleradamente y que parece estar entrando en la fase post neoliberal.

La mayor incorporación de las mujeres al mercado de trabajo sumado a la prolongación de la esperanza de vida de la población de la región a excepción del Perú, en relación a lo segundo, han creado condiciones de demandas sociales antes no pensadas y estas se han unido a las demandas de los sectores más jóvenes de la sociedad que tienen restricciones educativas, sea por la privatización de las escuelas y universidades, o por la caída en la calidad de las mismas en general y específicamente en el Perú.

Las protestas sociales han aparecido en los países de alto crecimiento y no tanto en los de bajo crecimiento, es decir, que es un producto de las tensiones creadas por el alto crecimiento que no genera empleo ni mejores ingresos a los sectores que están trabajando al tiempo que el Estado no logra brindar los servicios que los nuevos actores demandan.

En las economías de bajo crecimiento, hay mucho desempleo estructural y nuevo desempleo juvenil, situación que aunada a la falta de esperanza por la experiencia de la región centroamericana y México, con los levantamientos armados de las décadas pasadas, parece canalizar el descontento hacia la delincuencia organizada (maras, narcotráfico, feminicidios, sicarios, muertes de bala, etc.).

En Sudamérica todo indica más protesta social y mayores demandas al Estado.  Los dos centros de protesta social son Chile y Brasil, en un caso donde los estudiantes exigen más del Estado y en el otro, donde exigen una reversión de las políticas. No hay duda de que las elecciones chilenas del 2013 jalaron al nuevo gobierno socialista hacia la izquierda. 

Las protestas sociales en Ecuador, Bolivia y Perú parecen ser menos orientadas a la reversión de las políticas, porque sus crecimientos económicos acumulados son muy altos y están dirigidas más contra los aspectos ambientales del crecimiento, lo que se conoce como el modelo extractivista que tiene efectos devastadores para las comunidades indígenas en específico.

Las protestas en Argentina, en cambio, derivan del efecto de la inflación (de 10% en promedio del 2010 al 2013) sobre los ingresos de las clases medias. Si bien la recuperación del PIB per cápita fue la más acelerada de América Latina, el nivel de precios ha ido al alza, generando incomodidad social por la memoria de la inflación en Argentina, que sumado al estilo autoritario de la presidenta Cristina Fernández ha polarizado a la sociedad. Hay que agregar que en Argentina los sectores financieros se han visto adversamente afectados, cosa singular en la región.

El descenso del crecimiento sumado con la mala distribución que estaba siendo acotada en algunos países ya no podrá serlo. Esto puede llevar a dos resultados: un acomodamiento de menores ritmos de crecimiento vía mayor informalidad por falta de demanda laboral o bien a un auge delincuencial. Las reversiones de las políticas no van a modificar las condiciones externas que dieron pie al auge de la década pasada si bien podrían acomodar la demanda interna y las condiciones de producción nacionales en los países que estuvieron más abiertos.

En suma, el panorama de los países de la Cuenca del Caribe, que incluye México, Centroamérica y el Caribe parece más delicado que el sudamericano. La falta de crecimiento de la última década de auge se verá seguida por un estancamiento. Mientras tanto, en Sudamérica se verá menor crecimiento pero a tasas mucho mayores que la de los vecinos del Hemisferio Norte. Esto repercute sobre los flujos migratorios que se están revirtiendo en Sudamérica pero no en Centroamérica ni Norteamérica, donde se ven frenados por las políticas anti-migratorias de los países de destino con consecuencias adversas sobre la balanza de pagos.

* Economista peruano. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México, www.obela.org. Miembro del SNI/Conacyt y presidente de ALAI www.alainet.org.  Ha contribuido al texto Ariel Noyola del OBELA.
_________________________________
1 “Exportaciones de Latam estancadas; México crecerá 4.9%: CEPAL” in T21.16/09/2014
http://t21.com.mx/general/2014/10/09/exportaciones-latam-estancadas-mexico-crecera-49-cepal

 

Tasa de crecimiento acumulado del PIB per cápita
2003-2012

Países
%
Panamá
80.2
Perú
62.6
Uruguay
62.0
Argentina
55.1
República Dominicana
49.4
Venezuela
48.2
Chile
36.0
Colombia
34.0
Costa Rica
31.8
Bolivia
29.4
Ecuador
29.3
Brasil
28.5
Trinidad y Tobago
27.5
Nicaragua
24.7
Honduras
19.7
Paraguay
18.8
México
12.8
El Salvador
12.3
Guatemala
9.3
Jamaica
0.0
Haití
-2.2

Fuente: CEPAL en www.obela.org

 

Tasas de crecimiento económico por
periodos en porcentajes
 
2003-2008
2009-2011
2012-2013
América Latina
4.6
2.9
2.8
Mercosur
 
 
 
Brasil
4.2
3.3
1.7
Argentina
8.5
6.3
2.4
Paraguay
4.5
4.5
6.2
Uruguay
6.4
5.9
4.2
Venezuela
7.5
-0.2
3.5
.
.
.
.
Alianza del Pacífico
 
 
 
México
3.0
1.4
2.5
Colombia
5.2
4.1
4.3
Chile
4.7
3.5
4.8
Perú
7.0
5.5
6.0


Fuente: CEPAL, Anuario Estadístico 2011.

 


Compartir

Desaceleración económica genera desempleo e informalidad laboral./www.aleteia.org
Noticias Aliadas / Latinamerica Press
Información y análisis independientes de libre reproducción mencionando la fuente.
Contáctenos a: (511) 7213345
Dirección: Jr. Daniel Alcides Carrión 866, 2do. piso, Magdalena del Mar, Lima 17, Perú
Correo: webcoal@comunicacionesaliadas.org