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BRASIL
Dilma Rousseff en su peor hora
Noticias Aliadas
23/09/2015
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Corrupción y desaceleración económica pasan la factura a presidenta.

La desaprobación de la presidenta Dilma Rousseff ha alcanzado niveles dramáticos a sólo ocho meses de haber asumido su segundo mandato de cuatro años. Según un reciente sondeo de la empresa Datafolha sólo 8% de los encuestados respaldan la gestión presidencial.

El rechazo a Rousseff tiene que ver con las acusaciones de corrupción que involucran al gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y la desaceleración económica que ha llevado al aumento del desempleo que ha alcanzado el 9%, con más de 8 millones de desocupados, según cifras del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).

El escándalo de corrupción con Petrobras, que involucra a funcionarios públicos y altos ejecutivos de empresas constructoras, estalló el 17 de marzo del 2014 cuando fueron detenidas 24 personas como parte de la Operación Lava Jato (lavadero de autos), investigación judicial sobre venta ilegal de dólares iniciada un año antes en una gasolinera y que descubrió la red de corrupción más grande de la historia brasileña.

El hilo había llevado hasta a Alberto Yousseff, un cambista que reveló la existencia del esquema de corrupción junto con el exdirector de Abastecimiento de Petrobras, Paulo Roberto Costa. Ambos se acogieron a la colaboración eficaz y confesaron que 13 constructoras, incluidas Odebrecht, Camargo Correa, Queiroz Galvão y OAS, se repartían los contratos con Petrobras y cobraban sobreprecios a las obras, dinero que era distribuido entre personajes políticos, incluidos dirigentes del PT. La Fiscalía calcula que entre el 2004 y el 2012 fueron desviados alrededor de US$8 millardos.

De acuerdo con informaciones periodísticas, el gran temor de Rousseff es que las constructoras puedan ser impedidas por la Justicia de continuar operando lo cual podría paralizar los grandes proyectos de infraestructura en marcha en el país y acelerar el desplome de la economía.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) prevé que este año la economía brasileña experimentará una contracción de -1.5% a lo cual se suma una inflación de más de 9% para fin del año, según previsiones del Banco Central de Brasil.

Juicio político
En agosto, cientos de miles de personas tomaron las calles en diferentes ciudades del país demandando juicio político a Rousseff  —aunque no está involucrada directamente en acusaciones de corrupción— y que se convoque a nuevas elecciones. La oposición de derecha también ha alzado su voz pidiendo la salida de Rouseff del Palacio de Planalto y su campaña es respaldada por los medios de comunicación que buscan presentar únicamente al PT como inmerso en la red de corrupción de Petrobras aunque según las investigaciones sobre este caso estarían involucrados políticos de numerosos partidos, incluidos de la oposición.

La campaña mediática de la derecha dirige su puntería contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), quien también está siendo investigado.     

La Policía Federal solicitó el 10 de setiembre al Supremo Tribunal Federal interrogar a Lula ya que, en su condición de presidente, pudo haberse beneficiado con la corrupción en Petrobras, obteniendo ventajas para sí, para el PT, o incluso para su gobierno.

Lula ya tiene otra investigación abierta desde mayo por presunto tráfico de influencias a favor de Odebrecht, la mayor constructora de América Latina e involucrada en el caso de Lava Jato. Según la Fiscalía, tras dejar la presidencia en el 2011, Lula realizó viajes a varios países incluidos Panamá, República Dominicana y Venezuela financiados por Odebrecht. La constructora negó que Lula haya trabajado para ellos, aunque admitió haberle financiado viajes para dar conferencias sobre las potencialidades de Brasil y sus empresas.

A pesar de lo anterior, Lula, de 69 años, goza de una alta credibilidad entre la población y al parecer tiene intenciones de volver al poder en el 2018.

“La oposición se equivoca si cree que el PT está acabado”, dijo a principios de setiembre ante sus seguidores en Minas Gerais. “Prefiero hacer campaña electoral para asegurar que la oposición no regrese al poder”.

Lula también ha respaldado a Rousseff al señalar que “no hay ninguna razón, no hay ningún motivo para un juicio político a Dilma. Todo el mundo conoce el carácter de la presidenta. No se puede pensar en un juicio político sólo porque hay problemas económicos. Al mismo tiempo hay denuncias de corrupción, pero eso debe apartarse del ámbito de la gobernanza del país. La obligación de Dilma es gobernar, porque fue electa para cuidar los intereses de 204 millones de brasileños”.
—Noticias Aliadas.


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