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GUYANA
Se inicia extracción de oro en zona reclamada por Venezuela
Noticias Aliadas
15/10/2015
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Disputa por territorio fronterizo rico en recursos naturales se agudiza

A mediados de setiembre la minera Guyana Goldfields inició la extracción de oro en una mina ubicada en la región de Esequibo, ubicada al noroeste del país, cuya soberanía es disputada por Venezuela.

El presidente David Granger, que asumió el cargo en mayo, felicitó a la empresa, de capitales canadienses, “por poner en marcha esta mina y llevar a cabo la primera extracción de oro. Aplaudo los esfuerzos de todos los que han trabajado para que este proyecto haya alcanzado esta etapa”.

Guyana Goldfields ha invertido alrededor de US$200 millones en la construcción de la mina Aurora —que emplea a unos 800 trabajadores— que producirá anualmente un promedio de 150,000 onzas de oro durante los próximos 17 años.

Según Granger, la minería constituye un pilar importante en la economía del país. En el 2014 la producción de oro representó el 7% del producto interno bruto.

Sin embargo, la región de Esequibo, que tiene una extensión de 160,000 m² y constituye dos tercios del territorio de Guyana, es reclamada por Venezuela que considera nulo un laudo arbitral de 1899, que resolvió que esa región pertenece a Guyana.

Detrás del reclamo está la ubicación estratégica de esta región y la existencia de importantes yacimientos de petróleo y oro.

El expresidente venezolano Hugo Chávez (1999-2013) mantuvo relaciones cordiales con Guyana y el diferendo fue congelado como una estrategia para incrementar la influencia de Venezuela entre los países del Caribe. No obstante, el actual presidente Nicolás Maduro ha reactivado el conflicto territorial.

En mayo, la petrolera estadounidense Exxon Mobil anunció el descubrimiento de petróleo en el bloque de Stabroek, ubicado en la región de Esequibo. El gobierno venezolano solicitó a la empresa que suspendiera sus actividades, recibiendo como respuesta que “las disputas fronterizas deben resolverse por los gobiernos mediante discusiones bilaterales y organizaciones internacionales apropiadas”.

Maduro emitió entonces un decreto con las coordenadas que marcan la frontera de su país con Guyana y solicitó a las Naciones Unidas (ONU) que activara el mecanismo de buenos oficios —una especie de arreglo pacífico de controversias— para resolver la disputa territorial. El gobierno guyanés rechazó el pedido y exigió que el reclamo sea ventilado en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Posiciones enfrentadas
El 27 de setiembre, los presidentes Granger y Maduro se reunieron en Nueva York ante el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Además de aceptar el intercambio de embajadores, que implicaba la normalización de las relaciones bilaterales, Maduro expresó su deseo de continuar el diálogo sobre el tema territorial con la esperanza de negociar una resolución.

Pero dos días después, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, Granger reafirmó el compromiso de su país con el derecho internacional a la vez que invocó  a la ONU proteger a los pequeños Estados de la agresión extranjera, específicamente el intento de Venezuela de “desintegrar fronteras que han permanecido inalteradas por décadas”.

“Durante 50 años se ha impedido a nuestro pequeño país explotar plenamente nuestros ricos recursos naturales. Venezuela ha amenazado y disuadido a los inversionistas, y frustrado nuestro desarrollo económico”, dijo el mandatario guyanés.

La respuesta de Venezuela no se hizo esperar. El 3 de octubre, fecha en que se cumplían 116 años del laudo arbitral, el vicepresidente Jorge Arreaza denunció “las absurdas e irracionales acciones” de Guyana para “desconocer sus compromisos internacionales aludiendo falsas protecciones basadas en mentiras y subterfugios”.

Algunos analistas citados por la prensa consideran que hay poco interés en ambos países para resolver el conflicto fronterizo. Por un lado, Venezuela lo utilizará como propaganda a su favor, particularmente antes de las elecciones legislativas a realizarse en diciembre, mientras que Guyana no dará marcha atrás en sus planes de llevar la controversia a la Corte Internacional de La Haya.

Si bien los ministros de Relaciones Exteriores de la Comunidad del Caribe (CARICOM) confirmaron el 1 de octubre en un comunicado su apoyo a la integridad territorial de Guyana, no se comprometieron explícitamente a respaldar la intención del país a buscar una solución jurídica al conflicto fronterizo con Venezuela.

Los ministros “tomaron nota de que Guyana ha reclamado una solución jurídica a la controversia dada la divergencia de puntos de vista entre las dos partes sobre la validez y nulidad del laudo arbitral del 3 de octubre de 1899” y “reafirmaron su apoyo al mantenimiento de la integridad territorial y la soberanía de Guyana”.
—Noticias Aliadas.


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