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COLOMBIA
Los 15 años del Plan Colombia
05/02/2016
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Presidente Juan Manuel Santos hace llamado a EEUU para ser socio en la construcción de la paz.

Con una reunión entre el presidente colombiano Juan Manuel Santos y su homólogo estadounidense Barack Obama, celebrada el 4 de febrero, se conmemoraron los 15 años del Plan Colombia, la iniciativa de lucha contra las drogas y la guerrilla concebida durante las gestiones de los mandatarios Andrés Pastrana (1998-2002) y Bill Clinton (1993-2001).

Aunque el objetivo principal de ambos países era prevenir el flujo de drogas ilegales hacia EEUU y promover la paz, el desarrollo económico, incrementar la seguridad y terminar con el narcotráfico en Colombia, el Plan Colombia —cuyo mandato inicial de seis años fue ampliado durante la administración del expresidente George W. Bush (2001-2008)— evolucionó hacia la guerra contra los grupos guerrilleros que supuestamente utilizaban el tráfico de drogas para financiar sus actividades.

Para Santos, el Plan Colombia “ha sido un instrumento muy útil, muy eficaz, de ayuda por parte de EEUU a la lucha de Colombia contra el narcotráfico, el fortalecimiento de las instituciones, de sus fuerzas armadas. Los resultados están a la vista”.

Diversos analistas coinciden en señalar que la ofensiva militar que la asistencia económica estadounidense permitió, calculada en US$10 millardos, logró debilitar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el principal grupo guerrillero del país. Desde el 2008 la dirigencia de las FARC sufrió golpes contundentes como la muerte de Raúl Reyes, uno de sus principales jefes, durante un bombardeo del Ejército colombiano a un campamento guerrillero en territorio ecuatoriano y el fallecimiento por causas naturales de Manuel Marulanda, líder máximo y fundador de las FARC. Dos años después, fue abatido Víctor Julio Suárez, conocido como Mono Jojoy, principal jefe militar de las FARC y en el 2011 murió en una acción armada Alfonso Cano, sucesor de Marulanda.

La máxima jefatura del grupo guerrillero fue asumida por Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timoleón Jiménez o Timochenko, quien actualmente encabeza el equipo negociador de las FARC en el proceso de paz con el gobierno colombiano que se lleva a cabo desde el 2012 en La Habana, Cuba.

Derechos humanos
La búsqueda de una solución política y negociada al conflicto armado fue uno de los tres objetivos fundamentales del Plan Colombia, además de la lucha contra las drogas y la inversión social en las comunidades rurales afectadas por el conflicto.

Ante la inminencia de la firma del acuerdo de paz, prevista para el 23 de marzo, el presidente Santos manifestó: “Espero que EEUU, que fue un gran socio en llevar el conflicto a su fin, pueda ser un gran socio en la construcción de la paz”.

Si bien la ayuda económica de EEUU para el Plan Colombia fue crucial, Colombia destinó $120 millardos “en asistencia militar a las tropas, la ayuda a la justicia, el desarrollo rural”, afirmó Santos.

Sin embargo, el Plan Colombia también tuvo efectos cuestionables en el aspecto de los derechos humanos, particularmente en relación al desplazamiento forzado y las ejecuciones extrajudiciales. Según el Informe Global 2015 del Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno, con sede en Suiza, entre 1985 y el 2014 “Colombia registró 6’044,200 desplazados internos, el 12% del total de su población. Más del 63% de desplazados en Colombia viven por debajo del umbral de pobreza y el 33% vive en condiciones de extrema pobreza”.

De acuerdo con Human Rights Watch (HRW), “entre 2002 y 2008, la ejecución de civiles por brigadas del Ejército fue una práctica habitual en toda Colombia”. En esos años, más de 3,700 civiles fueron ejecutados por militares y presentados como guerrilleros muertos en combate. Conocidos como “falsos positivos”, estos casos “constituyen uno de los episodios más nefastos de atrocidades masivas ocurridos en el hemisferio occidental en las últimas décadas”, manifestó HRW.

El Plan Colombia no significó mejoras para la población campesina, afrodescendiente e indígena que no experimentó mejoría en su calidad de vida y, por el contrario, fueron víctimas de la violencia, desplazamiento y usurpación de sus territorios.

En una carta abierta al presidente Obama, las Comunidades Construyendo Paz en los Territorios (CONPAZ), que agrupa a 135 organizaciones sociales del país, señalaron que “la participación e integración plena de las víctimas, comunidades y sociedad civil es necesaria para asegurar que se construya la paz en el terreno”, e invocaron el apoyo del mandatario estadounidense para garantizar “la verdad, justicia, reparaciones, no-repetición y la reconciliación en nuestras comunidades”. —Noticias Aliadas.


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